Navegar mares nuevos con mapas viejos: El diseño como eje de transformación cultural

En un entorno donde la incertidumbre es la norma y las viejas fórmulas de gestión se agotan, el diseño emerge no como un adorno, sino como un motor de cambio indisoluble del negocio. Poner en valor la cultura exige hoy abandonar los dogmas creativos para abrazar una mirada estratégica capaz de rediseñar nuestras estructuras organizativas.

Madrid, 16 de febrero de 2026.-

Al recibir el encargo profesional de salvaguardar, representar y poner en valor la cultura y sus distintas manifestaciones, me integré en una constelación de profesionales que sitúan al diseño como un eje de transformación continua. Este proceso ha sido una oportuna síntesis para mi búsqueda personal; una trayectoria que, hasta la fecha, no ha estado sujeta a los yugos del "deber ser" creativo ni a sus dogmas. Esta experiencia me ha atravesado profundamente, revelando cómo dichas imposiciones suelen minar el verdadero poder de la creatividad humana.

Es por ello que, desde las nociones de belleza, armonía, orden o tensión en las que nos sumergimos al intentar comprender el mundo, advertimos que todos los vínculos de nuestra vida se suscriben a diversos contextos. Estos se manifiestan y diseñan bajo estructuras de poder simultáneas. En consecuencia, al divisar el alcance de la cultura y su importancia en la construcción de la memoria y las narrativas de futuro, su perdurabilidad se percibe con nitidez. Bajo el enfoque del "poder de las apariencias", quedan en evidencia las apuestas por el bienestar, la acumulación desmedida de capital o el desprecio por el dolor ajeno.

Por lo tanto, cabe preguntarse: ¿cuáles son los aprendizajes al poner en valor la cultura cuando el diseño actúa como motor de cambio, o incluso como un disfraz para "cumplir"? Una de nuestras máximas de convicción y conversión es clara: sin diseño no hay negocio, y sin negocio no hay diseño.

En primer lugar, los epicentros donde se ejerce el diseño desde distintas ágoras siguen acechados por un marco de desarticulación, donde la vocación de ser agentes de cambio se queda a medio camino. Es allí donde el Design Institute Of Spain (D!OS) se manifiesta como un gran laboratorio para que las cosas sucedan. En él se gestiona el riesgo bajo metodologías que permiten navegar una realidad donde la incertidumbre es la regla. La complejidad de los retos actuales exige una mayor flexibilidad para no caer en la práctica reactiva, la cual menoscaba la mirada estratégica. Ante esto, ¿dónde estamos compartiendo las prácticas que nos han acompañado y las que están por venir?

Seguidamente, al hablar de cultura, a menudo nos encontramos con un concepto que es "todo y nada". Ninguna apuesta con vocación de permanencia puede comprenderse sin un examen de fondo de sus prácticas culturales. Más que antagonismos, el liderazgo en el tejido público-privado exige sentar a la mesa ideas diversas. El sesgo de percepción suele minar los caminos explorados con metodologías creativas; por ello, hay que resistir y dar cabida a un diálogo informado y reflexivo que convoque a la acción, especialmente cuando parece que no quedan alternativas para rediseñar el mundo.

Finalmente, se cuente o no con un título "cultural", abrazar el cambio en cualquier estructura organizativa exige evaluar constantemente los principios que nos guían. No es una tarea fácil; requiere mejoras continuas en negociación y mediación. Allí yace la oportunidad de acortar distancias y comprender juntos las nuevas cartas de navegación. Como dice una autoridad en Branding: “estamos navegando mares nuevos utilizando mapas viejos”. Para actualizar esos mapas, no duden en iniciar una primera conversación con nosotros. Porque D!OS, como el diseño, está en todas partes.

 

 

Camilo Guerrero

Asuntos Culturales

Design Institute of Spain (D!OS)

camilo.guerrero@designinstitute.es 


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